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Alejandro Aponte
En la búsqueda de un norte por fin lanza su
primer álbum como autor, músico y cantante

De carácter orgánico. Que se toque de principio a fin.
Artísticamente distinto. Un concepto propio, el suyo y el de
su productor. Auténtico y representativo, ya que tiene una
cuota latina y también una cuota de los ‘newyorkers’ que
participaron en la grabación de su primer álbum, que se
llama “Gente”.
Caminando creativamente por un territorio que define como
“novedoso, porque crear algo cien por ciento nuevo es
imposible”, agradecido, positivo y alegre, con este
lanzamiento Alejandro Aponte vive una experiencia de enorme
proyección personal junto a su equipo de trabajo, un equipo
donde también interviene Fonseca, el famoso artista
colombiano, con quien ha hecho el dueto de la canción que se
usa como título del disco.
Con Fonseca, en efecto, tiene una relación de varios años,
ya que Alejandro ha sido el director musical de su banda:
“Somos buenos amigos. Hemos compuesto muchas canciones. A él
le gusta mucho mi proyecto. Nos hemos retroalimentado. Está
en mi disco como único invitado especial”.
Entrañablemente fiel a sus raíces colombianas, Alejandro
Aponte advierte que “la música colombiana tiene mucha
alegría, mucho baile, y te invita al ‘desorden’; por eso los
ritmos que vienen en el disco son los que yo me he inventado,
tienen mi propio ‘beat’ influenciado por la cumbia, pero son
propios y tienen un aire más o menos sutil de la música
negra de Colombia, del Pacífico y del Caribe, con la cumbia
como el ritmo madre en un viaje más propio, más auténtico”.
Este es el fruto de un esfuerzo fraternalmente compartido
con su productor Héctor Castillo (Gustavo Ceratti, Wisin &
Yandel), quien se encargó de “cómo tenía que escucharse el
disco dándole un definido color sonoro”. La grabación se
realizó en los Estudios Looking Glass de Nueva York.
Alejandro Aponte cantó todos los temas y, además, puso las
percusiones y algunas guitarras.
Nacido el 12 de junio de 1976, este multifacético artista
empezó su carrera al terminar el colegio: “Siempre fui una
persona receptora a la música, siempre bailé, canté e imité,
tratando de imitar a Michael Jackson desde chiquito. Y nunca
pensé que la música se estudiaba, hasta un día una hermana
me abrió los ojos al decirme que cantaba ‘chévere’. Empecé
cantando salsa en la orquesta del colegio”.
Lo más curioso es que en su entorno inmediato nadie es
músico y se trata de una familia “súper numerosa, ya que mi
abuela materna tuvo 18 hijos. La nuestra es una familia de
empresarios, no hay músicos en ella por ningún lado”.
Por la misma época en que recién terminaba en la escuela
empezó a escribir sus primeras canciones. Al principio,
según recuerda, “casi no tenía herramientas, no sabía cómo
abordar los temas, sólo creaba melodías. Pero
aproximadamente a los 19 años de edad ya pude organizar las
canciones. Siempre me esforcé por encontrar un norte, algo
que me diera un polo a tierra. Porque la música es un campo
perfecto para poder expresar sentimientos”.
Sin embargo, cuando se dio cuenta de que iba a tener que
vivir de la música todo comenzó a cambiar y experimentó un
“acercamiento primario” al ritmo. Enseguida, viajó por
numerosos pueblos en Colombia y en su búsqueda llegó hasta
Cuba y Brasil, explorando los sitios donde se afinca esa
tradición.
En Cuba la primera vez se quedó dos meses. Medio año después
regresó y su nueva estancia se prolongó 12 meses. Lo
sedujeron los tambores batá y la santería desde el punto de
vista musical: “Lo más trascendente fue aprender de la gente.
La fuerza natural de la música tiene un nivel impresionante”.
Al volver a Colombia se estableció en Barranquilla, una
ciudad culturalmente muy importante del país, desde donde se
dirigió al Brasil, con el objeto de estudiar la música de la
capoeira y otros ritmos de carnaval. Cada lugar que visitaba
lo seducía. Pero cuando pudo determinar que había llegado el
momento de hacer discos se volvió a radicar en Bogotá, la
capital.
Ahora viaja más y sale mucho menos, porque se trata de
viajes de trabajo en que “no hay tiempo de conocer, ya que
se toca y se hace un show frente a muchas personas”.
De su disco “Gente” se está promoviendo en Sudamérica un
sencillo titulado “La Fruta”, que ha tenido una importante
acogida inicial en Colombia y Ecuador. Su lanzamiento en
Estados Unidos y el estreno del video correspondiente están
diferidos para el primer trimestre del 2010.
“La Fruta” es una canción muy alegre, muy movida, muy latina,
y llena de color. Habla del amor en directa analogía con ‘la
fruta’. Es una composición del propio Alejandro Aponte en
colaboración con Camilo Masilva. Los siguientes cortes
pudieran ser “Me Voy” o “Gente”, el dueto con Fonseca, que
es más rockero.
Con distribución digital y física simultánea, el lanzamiento
de este álbum es un proyecto independiente, signo de un
tiempo que, en última instancia, Alejandro Aponte considera
clave: “Hoy por hoy este es un momento muy importante, una
puerta que se abre para convocar un equipo de trabajo y
buscar uno mismo el criterio para saber cómo moverse, sobre
todo a través de Internet”.
Refiriéndose a su afiliación con SESAC Latina dice que se
dio “a raíz de las canciones que compuse para el disco
‘Corazón’ de Fonseca. En Los Ángeles nos conocimos con J. J.
Cheng, quien de entrada me abrió la puerta de la sociedad.
Hubo una empatía. Una conexión. Algo así como estar ordenado
musicalmente. Su catálogo es muy interesante y tiene una
proyección. Es muy halagador estar ahí. La siento como la
más afín a mí. En SESAC tengo un aliado muy importante”.
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